jueves, 18 de junio de 2015

¡Neymar se lo busco por Maricón! Colombia 1 Brasil 0

Hace varios días publique en mi facebook  un post que decía: “Por el respeto a las mujeres Colombianas especialmente a las chicas de la selección y por el respeto al feminismo no quiero ser un cómplice del machismo imperante de los medios, es lo poco que puedo hacer en protesta por lo que muchos criticábamos en nuestros muros #NoVeoPartidoCopaAmérica y tampoco daré me gusta o comentaré cualquier título de periódico o medio machista... me siento llamado a la coherencia”.
Hoy como todos los días me levante y  como  de costumbre los muros del Facebook y las redes sociales estaban  inundadas de noticias  deportivas, ¿qué puedo decir?, qué me entristece  la derrota  de la selección femenina, qué me alegra que la selección masculina haya ganado o qué nuestra conciencia olvida  lo que en nuestro  discurso a veces suena bonito.
Ayer Mauricio Albarracín publicó una columna sobre la segregación y el olvido del futbol femenino, creo que se quedaron cortas las líneas para  recoger la indignación que muchos hemos  sentido. Hemos sido una nación misógina desde sus inicios y esto solo es un síntoma  de un mal que esta mucho más arraigado en nuestra cultura, ya desde que yo era un niño presentía el machismo galopante e imperante que está  arraigado a este deporte, especialmente cuando la religión y la educación han sido el hilo conductor de semejante esperpento.
La crisis de identidad nacional se alimenta a diario con estos síntomas y es solo en este tipo de eventos que ella encuentra su alivio; Que las mujeres no sean reconocidas en un deporte que es netamente masculinizado es la clara  evidencia de la dominación que  las minorías viven en Colombia y de paso me  imagino que en el resto de países  de América Latina. El  olvido a las mujeres es el mismo olvido que  tenemos hacia lo que pasa con los y las afrocolombianas del Chocó  y el Cauca o los indígenas de nuestro territorio que mueren de hambre. ¿Sabía usted que al menos 2500 personas marcharon el pasado viernes en Tumaco para pedir  la  Paz? o quizás no nos dimos  por enterados que el pasado lunes 15 de junio las comunidades  indígenas y afrocolombianas hicieron una carta  abierta al gobierno para reclamarle su falta de representación en los diálogos de la Habana. Otro claro ejemplo es la manera en que se pasó por alto el gran logro que obtuvieron las personas Transgénero la semana pasada con el reconocimiento civil de su identidad sexual o de  género  en las  cedulas de ciudadanía; evidentemente como no era el matrimonio el que estaba en juego no hicieron todo un despliegue periodístico, pero yo puedo decir que les anotamos a la sociedad, el gol más  grande en la lucha por el reconocimiento de los derechos de la  comunidad LGBTI.
 Las minorías en Colombia a los medios poco les interesan, pues la  trascendencia  que le dieron a estas noticias no fue muy  relevante, sencillamente porque las minorías no son un producto que genere rating o miles y miles de lectores.
Es allí  donde la clara dominación masculina encuentra su fuente vehicular, pues el machismo del futbol, es la misoginia de los medios y lo que es más triste aún, nosotros contribuimos y alimentamos estos fenómenos, pues  nuestra misma  alienación a ellos  consolida la violencia contra la mujer, la discriminación de las  minorías sexuales y raciales.
Yo siento un malestar y sobre todo impotencia cuando el Facebook se llena de  tricolor y nacionalismo solo cuando juegan estos “machos” que al final de un partido se agarran a golpes y dejan clara evidencia  que esa construcción de lo masculino pasa por la violencia, “venga marica y lo arreglamos a los golpes o a los empujones” porque así es que demuestro que  soy un verdadero hombre y quien es el que manda acá, reconózcanme soy un hombre y no me dejo de nadie, soy un  macho latino.
Esto se agudiza muchísimo más cuando desde las cuentas de twitter, Facebook, la radio o la televisión terminamos diciendo que Neymar se lo busco, o que eso le pasa por “marica” como lo escribió una persona en el twitter. Como si la victoria borrara de nuestras mentes la violencia o peor aún como si para obtener la victoria necesitáramos de la violencia.


Poca  solidaridad y conciencia  pues nuestra religión colectiva “el futbol” masculino que es la ventana de escape  a nuestra  crisis de identidad nacional  y el refugio a  todos nuestros males,  nos  hace olvidar que somos maricas, negros, indios, mestizos, mulatos, o mujeres tentonas, gordas, culonas, buenonas, para ponernos una tricolor y gritar a través de todas las maneras posibles que le ganamos a Brasil “el más grande”.

Monsieur Corbatín (WRD)