Jean Pierre y yo salimos esta mañana por las calles de París cerca del "Sacré Coeur" (Sagrado Corazón) y vimos una tienda Colombiana, yo abrí la puerta y de repente una mezcla de olores y colores, hicieron que el tiempo se detuviera y en un ligero suspiro yo era un espectador.
Las campanas de la iglesia sonaban por segunda vez como cada día de mercado, eran las once de la mañana y las personas se tomaban la última cerveza antes de ir a la misa, yo estaba tímido,pues era mi segundo día de trabajo, yo solo tenía once años y ganaba cinco mil pesos al día, para mi era divertido pues cuando era aún más niño jugaba con mis hermanos al día de mercado y comprabamos y vendíamos todos los productos de la canasta familiar.
Ahí estaba yo delante de doña Bertha quien ponía su labial rojo y sus vestidos de colores, su pelo negro, ella era la dueña de la tienda más grande del pueblo.
La tienda tenía cuatro partes y una larga vitrina, de lejos se sentía el olor a galletas, golosinas, mercado y otras tantas cosas.
Aunque mi ligero suspiro terminó cuando una mujer se acerca y saluda a Jean Pierre con un "Bonjour" y a mi con un "Buenos días" como si llevara en la cara la insignia tricolor que en un juego de miradas le permitió reconocerme. Igual situación hemos vivido el día que estuvimos en Heildelberg Alemania y una mujer le ha dicho a Jean Pierre "Hallo" y a mi un "Assalamu alaykoum" como si el aspecto de mi figura no pudiera escaparse del estereotipo árabe o latino.
De nuevo mi mente viajó en medio de la música popular de domingo, de esa que suena en las radios de pueblo, sentí el olor a tienda, a panela, a café, a golosinas a aguardiente mañanero. ¡Ligera extrañeza!, el tiempo y el espacio son solo aquello que Kant nos recuerda como intuiciones, yo sentí que por un solo momento volvía a mi infancia, a mi pueblo, recordé las navidad con galletas caravanas y vino cariñoso. Debo decir que me sentí perfecto y que olvide por un buen momento la paranoia con la que se vive por París en estos días.
Al final doña Adriana nos dio dos bocadillos y dos super Cocos :
-¡Tome mijo la ñapa y vuelva pronto!
Cuanto tiempo sin escuchar esta expresión, yo solo puedo agradecerle por haberme permitido vivir esta experiencia agradable de aquello que no tengo en mi cotidianidad después de algún tiempo. Ahora tengo con que hacer un buen desayuno Colombiano.