viernes, 27 de noviembre de 2015

¡Tome mijo la ñapa y vuelva pronto!



Jean Pierre y yo salimos esta mañana  por las calles de París  cerca del "Sacré Coeur" (Sagrado Corazón) y  vimos una tienda Colombiana, yo abrí  la puerta y de repente  una mezcla de olores y colores, hicieron que el tiempo se detuviera y en un ligero suspiro yo era un espectador.
Las campanas de la iglesia sonaban por segunda vez  como cada día de mercado, eran las once de la mañana y las personas se tomaban la última cerveza antes de ir a la misa, yo estaba tímido,pues era mi segundo día de trabajo, yo solo tenía once años y ganaba cinco mil pesos al día, para mi era divertido pues cuando era aún más niño jugaba con mis hermanos al día de mercado y comprabamos y  vendíamos todos los productos de la canasta familiar.
Ahí estaba yo delante de doña Bertha quien ponía su labial rojo y sus vestidos de colores, su pelo negro, ella era la dueña de la tienda más grande del pueblo.
La tienda tenía cuatro partes y una larga vitrina, de lejos se sentía el olor a galletas, golosinas, mercado y otras tantas cosas.

Aunque mi ligero suspiro terminó cuando una mujer se acerca y saluda a Jean Pierre con un "Bonjour" y a mi con un "Buenos días" como si llevara en la cara la insignia tricolor que en un juego de miradas le permitió reconocerme. Igual situación hemos vivido el día que estuvimos en Heildelberg Alemania y una mujer le ha dicho a Jean Pierre "Hallo" y a mi un "Assalamu alaykoum" como si el  aspecto de mi figura no pudiera escaparse del estereotipo árabe o latino.

De nuevo mi mente viajó en medio de la música popular de domingo, de esa que suena en las radios de pueblo, sentí el olor a  tienda, a panela, a café, a golosinas a aguardiente mañanero. ¡Ligera extrañeza!, el tiempo y el espacio son solo aquello que  Kant nos recuerda como intuiciones, yo sentí que por un solo momento volvía a mi infancia, a mi pueblo, recordé las navidad con galletas  caravanas y vino cariñoso. Debo decir que me sentí perfecto y que olvide por un buen momento la paranoia con la que se vive por París en estos días.

Al final doña Adriana nos dio dos bocadillos y dos super Cocos : 
-¡Tome mijo la ñapa y vuelva pronto!
Cuanto tiempo sin escuchar esta expresión, yo solo puedo agradecerle por haberme permitido vivir esta experiencia agradable de aquello que no tengo en mi cotidianidad después de algún tiempo.  Ahora tengo con que hacer un buen desayuno Colombiano. 

jueves, 2 de julio de 2015

Cata por Dios !


Estaba en la biblioteca como de costumbre, pero debo  confesar que los 35 grados con los que hemos pasado esta jornada me hicieron desconcentrar fácilmente, de repente vi una publicación que me llamo la atención y simplemente la leí.
De repente la emoción me pudo y trine en mi twitter con el ánimo simplemente de ahondar un poco más en un tema que me venía rondando en la cabeza desde mi último post.
Hasta qué punto consideramos que nuestra racionalidad nos permite justificar algunas cosas, darle el orden natural a otras y  menospreciar no se cuentas más?  Catalina por Dios  no sé si sea  “chauvinismo” Colombiano o no los reclamos diplomáticos que ha hecho el gobierno para pedir que se respete el pueblo Colombiano. Yo he reflexionado por días lo paradójico que puede ser  nuestro afán de racionalizar con un carácter de universalidad. Además  en nuestro afán de hacer una crítica a algún evento o suceso olvidemos ciertos elementos que a mi manera  de ver son válidos y merecen ser tenidos en cuenta.
Por ejemplo cuanto leí esta frase:
“Ella perdió su puesto honorífico, en medio de insultos que, sorprendentemente, solo confirmaban que no somos un país de cocainómanos y narcotraficantes, pero sí uno de matones de bien que por nada del mundo aceptan una broma”.
Creo que reflexione a  los tantos momentos que he tenido que presentarme y decir mi nacionalidad  en un evento, en un foro, delante de profesores  o de personas de diferentes nacionalidades y su mirada burlesca y grosera se viene contra mí para recordarme que vengo del país de la coca, de las tetonas y culonas que se prostituyen en Europa. Luego me  digo que ignorantes son, pero recuerdo que somos un país que ha vivido un proceso de colonización y que pertenecemos al grupo disque de "países en vía de desarrollo".
En lo personal siento que ese pedazo de identidad que ni siquiera es nacionalidad, me deja reducido a esa simple expresión “narcotraficante”  me produce todos los escalofríos del mundo. 
Debo confesarte Catalina que siempre  me lleno de valor y de manera respetuosa les interrogo si acaso conocen  todos los muertos que hemos tenido que cargar a causa del narcotráfico, o si saben cuántas mujeres  son comercializadas en la trata de personas. Ademàs les repito que si al día cruzo 30 europeos  y a la semana 210 y que todos me hacen el mismo comentario, si en realidad logran imaginarse que fatigante se vuelve este circulo vicioso?. Por qué yo tengo que responder por lo que yo no he hecho? Por qué quedo sintetizado a esta expresión?.
Sus caras cambian, las personas  se disculpan, las personas se interesan, las personas saben que en su afán de conceptualizar qué es un Colombiano están reduciéndolo a lo que como bien dices tú los medios nos venden.
Pero quiero ir más allá no  me quiero detenerme  en los medios de comunicación y sus  series, que si bien es cierto ellos cuentan una realidad de nuestra historia “verdadera” o “no” es parte de lo que mostramos al mundo.
No puedo decir que estoy en desacuerdo con todo el artículo que hace una crítica al “gobierno” a los “colombianos”, pero creo que no podemos justificar que no se haga nada tampoco, si  un medio de televisión como el chileno, pone a una mujer, disfrazada a recitar un discurso en el que se reduce la integralidad de que es ser Colombiano.a de esta manera pues lo que se hace es reafirmar el estereotipo.
Creo que hay cuestiones de otras naciones que merecen el respeto de los medios, por ejemplo yo no iría por nada del mundo a decirle a un alemán que es Hitler o que si ha participado en el exterminio y menos saldría en un video diciendo que soy alemán con un bigote y alzando la mano.
Acá no podemos hablar de buenos o de  malos colombianos, no podemos decir que todos salgan a protestar contra los programas de televisión, lo paradójico del asunto es que somos críticos, para algunas cosas pero para otras no, decimos criticar una sociedad racista, pero a veces defendemos el racismo, decimos no ser misóginos pero amamos y estamos alienados al futbol masculino. Decimos que fuimos “chauvinistas”  reclamándole a Chile sus desproporciones y algunos gobiernos condenan a Donald Trump por sus declaraciones.
Nuestras  categorías de análisis deberían tener en cuenta la interseccionalidad entre la clase social, el origen, el género, la orientación sexual y todas las demás categorías que nos construyen como sujetos diferentes e intentar ser  lo màs objetivos posibles.

Creo que los periodistas  no  deberían disculparse sino al contrario cuando intenten hacer una representación de algún país que haya vivido un proceso de colonización  no se peguen de  los clichés de la señorita Laura, del pollo con hormonas de Evo Morales, del acento argentino y chileno ni de cuentas Miss Universo tuvo Venezuela. Creo que alguien con un poco de respeto por el otro simplemente se informa un poco y no repite un libreto.
Cata !
PDT: Por  lo demás totalemente de acuerdo ;)

jueves, 18 de junio de 2015

¡Neymar se lo busco por Maricón! Colombia 1 Brasil 0

Hace varios días publique en mi facebook  un post que decía: “Por el respeto a las mujeres Colombianas especialmente a las chicas de la selección y por el respeto al feminismo no quiero ser un cómplice del machismo imperante de los medios, es lo poco que puedo hacer en protesta por lo que muchos criticábamos en nuestros muros #NoVeoPartidoCopaAmérica y tampoco daré me gusta o comentaré cualquier título de periódico o medio machista... me siento llamado a la coherencia”.
Hoy como todos los días me levante y  como  de costumbre los muros del Facebook y las redes sociales estaban  inundadas de noticias  deportivas, ¿qué puedo decir?, qué me entristece  la derrota  de la selección femenina, qué me alegra que la selección masculina haya ganado o qué nuestra conciencia olvida  lo que en nuestro  discurso a veces suena bonito.
Ayer Mauricio Albarracín publicó una columna sobre la segregación y el olvido del futbol femenino, creo que se quedaron cortas las líneas para  recoger la indignación que muchos hemos  sentido. Hemos sido una nación misógina desde sus inicios y esto solo es un síntoma  de un mal que esta mucho más arraigado en nuestra cultura, ya desde que yo era un niño presentía el machismo galopante e imperante que está  arraigado a este deporte, especialmente cuando la religión y la educación han sido el hilo conductor de semejante esperpento.
La crisis de identidad nacional se alimenta a diario con estos síntomas y es solo en este tipo de eventos que ella encuentra su alivio; Que las mujeres no sean reconocidas en un deporte que es netamente masculinizado es la clara  evidencia de la dominación que  las minorías viven en Colombia y de paso me  imagino que en el resto de países  de América Latina. El  olvido a las mujeres es el mismo olvido que  tenemos hacia lo que pasa con los y las afrocolombianas del Chocó  y el Cauca o los indígenas de nuestro territorio que mueren de hambre. ¿Sabía usted que al menos 2500 personas marcharon el pasado viernes en Tumaco para pedir  la  Paz? o quizás no nos dimos  por enterados que el pasado lunes 15 de junio las comunidades  indígenas y afrocolombianas hicieron una carta  abierta al gobierno para reclamarle su falta de representación en los diálogos de la Habana. Otro claro ejemplo es la manera en que se pasó por alto el gran logro que obtuvieron las personas Transgénero la semana pasada con el reconocimiento civil de su identidad sexual o de  género  en las  cedulas de ciudadanía; evidentemente como no era el matrimonio el que estaba en juego no hicieron todo un despliegue periodístico, pero yo puedo decir que les anotamos a la sociedad, el gol más  grande en la lucha por el reconocimiento de los derechos de la  comunidad LGBTI.
 Las minorías en Colombia a los medios poco les interesan, pues la  trascendencia  que le dieron a estas noticias no fue muy  relevante, sencillamente porque las minorías no son un producto que genere rating o miles y miles de lectores.
Es allí  donde la clara dominación masculina encuentra su fuente vehicular, pues el machismo del futbol, es la misoginia de los medios y lo que es más triste aún, nosotros contribuimos y alimentamos estos fenómenos, pues  nuestra misma  alienación a ellos  consolida la violencia contra la mujer, la discriminación de las  minorías sexuales y raciales.
Yo siento un malestar y sobre todo impotencia cuando el Facebook se llena de  tricolor y nacionalismo solo cuando juegan estos “machos” que al final de un partido se agarran a golpes y dejan clara evidencia  que esa construcción de lo masculino pasa por la violencia, “venga marica y lo arreglamos a los golpes o a los empujones” porque así es que demuestro que  soy un verdadero hombre y quien es el que manda acá, reconózcanme soy un hombre y no me dejo de nadie, soy un  macho latino.
Esto se agudiza muchísimo más cuando desde las cuentas de twitter, Facebook, la radio o la televisión terminamos diciendo que Neymar se lo busco, o que eso le pasa por “marica” como lo escribió una persona en el twitter. Como si la victoria borrara de nuestras mentes la violencia o peor aún como si para obtener la victoria necesitáramos de la violencia.


Poca  solidaridad y conciencia  pues nuestra religión colectiva “el futbol” masculino que es la ventana de escape  a nuestra  crisis de identidad nacional  y el refugio a  todos nuestros males,  nos  hace olvidar que somos maricas, negros, indios, mestizos, mulatos, o mujeres tentonas, gordas, culonas, buenonas, para ponernos una tricolor y gritar a través de todas las maneras posibles que le ganamos a Brasil “el más grande”.

Monsieur Corbatín (WRD)