lunes, 11 de agosto de 2014

Marica o Marimacho una prenda de lenguaje

Cuando era  tan solo un niño en mi escuela yo recuerdo con lujo de detalles las  críticas burlonas que hacían mis compañeros  a mi manera de  jugar el futbol, a tal  punto que nunca entendí porque cada vez que querían menospreciar mi  juego tenían que compararlo con el juego de una mujer, lo que si me quedo claro es que fui víctima de aquella manera  particular de  bullyng y que quizás de manera inconsciente yo mismo patrocine con actitud  alcahueta considerar que ser comparado con una mujer  era algo terrible,  muy  vergonzoso.
 Esto  produjo  en mí una escala de  valores  proporcionados  por aquel sistema  heteronormativo, cosa que me parecía absurda, cosa que no entendía pero que empezaba a alienarme en el  arraigado machismo de la cultura  en la que crecí.

Más adelante cuando tuve la posibilidad  de experimentar mi libertad  comprendí que para  defenderse de los ataques y  ofender a alguien en su masculinidad solo bastaba compararle con una mujer usando  adjetivos  en referencia a lo femenino    y esa  sería una perfecta  venganza, eso aprendí en el medio hostil en el que crecí como un mecanismo de defensa a las burlas y las opiniones de aquellos que me insultaban por  lo que yo era en mi esencia y digo era, porque con el tiempo descubrí que mi esencia era algo diferente a lo que otros querían hacerme ver y entender.
Años después cuando tuve la oportunidad de  conocer un poco más del “ mundo al que pertenecía” descubrí que  no había mucha diferencia, pues  la diversidad que allí se albergaba daba para que este tipo de situaciones se  repitieran , esto me dejaba claro que la escena  teatral machista  se  repetía , que ella había sido capaz de penetrar  y de transmutarse entre una sigla en la que  teníamos  que acomodarnos todos lo que  no pertenecíamos al gusto sexual que la tradición nos quería  asignar (heteronormatividad).
Así  fue como descubrí que  el   pronombre  “el” pasaban hacer  “ella” y  viceversa,  por ende lo  femenino quedaba como algo  menospreciado;  además  para   repetir la burla y aumentar  así un poco más la perversa idea  de   que todos los  seres humanos (hombres) que tienen  preferencias sexuales  por los hombres  deben ser llamados  “ellas”,  o que los seres humanos (mujeres) que tienen preferencias sexuales por las mujeres deben ser llamados “ellos” esto  dio paso  así  a dos  conceptos vulgares que desde que tengo uso de razón se usan en el argot popular para tildar a todo lo que se sale de  la heteronormatividad  Marica (él) y Machorro (ella).
Estas dos palabras no suenan igual si se usan en diferentes contextos, claro el lenguaje tiene unas maneras de ser que nos permite  usarlas de maneras flexibles,  como se nos antoje. Algunas veces  es la pólvora   de la más tortuosa bomba de la discriminación y otras veces suena  como una simple broma a cualquier conocido ( en últimas tienen el mismo poder y efecto).  A veces escribimos tan lindo o tenemos  perfectos discursos sobre la discriminación, los derechos, de  como otros tienen que respetarnos, ustedes no se imaginan cuantos niños y  niñas  LGBTI en los ámbitos educativos primarios o secundarios son bombardeados a diario por sus compañeros  con estas dos palabras, yo no sé si ustedes se alcanzan a imaginar lo doloroso que puede  llegar a ser para un niño o niña  LGBTI  el acoso escolar o el bullyng a  través del lenguaje.
Pero por qué he traído esta  reflexión con respecto al lenguaje, es sencillo ni siquiera la propia sigla LGBTI ha sido capaz de emanciparse de esta  tortuosa alienación  discriminatoria, hace poco leía en algún blog que en Theatron  (famoso discoteca gay  Bogotana) no le habían permitido la entrada a una  transexual  solo porque sencillamente el sitio es muy “exclusivo” cosa que no entiendo  y me da  razones de más  para criticar ese lugar que patrocina  la  exclusión de las personas diversas y no valora el componente completo de la sigla lgbTi.
Para  nombrar  otro par de ejemplos  de cómo dentro de   la sigla LGBTI   el irrespeto y la intolerancia  son una constante  vale recalcar que  todo aquello que consideramos que no corresponde a los que llamamos diversidad ( “gay” “lesbiana” o  “trans”),   lo que no se asemeja a nosotros, simplemente lo reducimos  o lo maltratamos a través del lenguaje, solo basta mirar como en algún lugar alguien dice:
 “-Esa Mario es una loca” o esa “Marina” si es un Machorro y mírela como se viste y mírelo como se mueve, es que a mi si me gustan es los hombrecitos no las locas, yo las prefiero femeninas no machos de camión… puedo nombrar muchos ejemplos de cómo destruimos a través de nuestras palabras a todos  aquellos que hacen parte  de nuestra “minoría” sexual, por sus  ocupaciones  laborales, procedencia familiar o social, color de piel etc.
No podemos  exigir respeto a lo que somos,  sino lo entregamos nosotros mismos, hace  una semana leí un articulo publicado en el periódico el Tiempo  donde el escritor  gay John Bretter  denomina a los  gays “locas” para él todo lo que no concuerde a su visión de ser  gay debe ser denominado “loca” (véase http://www.eltiempo.com/carrusel/dos-visiones-sobre-elmatrimonio-entre-personas-del-mismo-sexo/14348876) no hay  razón para estigmatizar  a las personas con  el uso del  lenguaje, no es porque yo sea  gay, sino que  creo que cualquier  ser humano merece respeto por el simple  hecho de ser un ser humano. Ayer también  creció  mi indignación  cuando de repente una cuenta de twitter que tiene más de 36 mil  seguidores  trina por segundo mensajes  que incitan a la burla de todos aquellos que no son  como nosotros.Entonces  viva  la burla a la  gorda, a la  flaca, al afro, al mestizo, al pobre, al que  no se comporta como nosotros. Me queda una insatisfacción personal pensar que intente hacerle  caer en cuenta de su error  pero no valió de  nada  este esfuerzo pues  muchos LGBTI apoyan sus  trinos, personas  con niveles de educación que pasaron por las universidades alagan sus burlas, esto es aún más triste, pero lo más  triste al final es que una Transexual  tenga tanta influencia en twitter y no lo sepa aprovechar, no lo sepa encaminar al respaldo de iniciativas que  destruyan la discriminación y  disminuyan la estigmatización.

Para concluir y no ser  pesimista puedo decir que hace  unos meses una mujer  con Barba  gano el concurso más importante de música en Europa y cuando hablo  todo el mundo le escuchó pues su discurso invitaba a eso, a no parar a  luchar por  el respeto y la tolerancia no solo de  los LGBTI sino todo el mundo,  pero claro es simple ella  sabe amarse y  respetarse; También hace algunas semanas  supe  de una transexual  Geena Rocero y solo puedo decir que tiene un mensaje maravilloso desde su experiencia de vida  que ayudará  a transformar el mundo.


Gente no lograremos el respeto de nuestros  derechos sino no empezamos respetándonos en casa.

2 comentarios:

  1. Ra Di, como siempre, me encanta lo q piensas, la facilidad q tienes para decirlo y los contenidos tan interesantes! Me gusta mucho tu enfoque, soy totalmente tu fan! Un abrazo enorme!

    ResponderEliminar
  2. Adriana muchas gracias por tu mensaje eres un gran apoyo para nosotros te mando un gran abrazo

    ResponderEliminar